Esta bella ciudad que semeja una esmeralda engarzada entre montañas de jade, cubiertas casi siempre de etéreas brumas, cumple hoy 112 años de haber sido elevada a la categoría de departamento, mérito que le correspondió en 1891 a la administración del presidente Roberto Sacasa.
Antes de ese año, Jinotega era un distrito judicial que dependía del Departamento de Matagalpa.
Por decreto presidencial, desde hace 50 años la efemérides ha merecido el tratamiento de día de fiesta departamental, que se celebra con desfiles, discursos, lectura de documentos relacionados con la creación del departamento, cantos interpretados por estudiantes, conciertos, entre otros.
La ciudad está ubicada en la zona norte-central del país, a sólo 168 kilómetros de Managua.
A principios del presente siglo, las costumbres de los jinoteganos eran sumamente sencillas, no se apartaban de la tradicional vida campestre. La gente se movilizaba a caballo y las personas adineradas poseían en sus casas caballerizas donde manejaban bestias de raza que ocupaban para trabajos y paseos.
No fue sino hasta el año 1930, durante la administración municipal de don José Antonio López, que tuvo Jinotega el primer servicio de agua por cañería.
Antes de 1915, los jinoteganos alumbraban sus calles con lámparas de kerosene que colgaban de un poste.
Para el descanso y esparcimiento se acostumbraban las giras campestres, como las visitas a los cerros de Saraguasca y Yucapuca, o bien a los pinares de La Peña y La Cruz, lugar que proporciona una panorámica maravillosa de la ciudad y sus alrededores.
El 24 de junio que se celebra a San Juan Bautista, patrono de Jinotega, la costumbre era efectuar peleas de gallos, lo que se ha ido perdiendo.
Aunque el santo patrono es San Juan Bautista, también año con año se celebraba de igual manera la Fiesta de La Cruz
Silvia González Siles
CORRESPONSAL/LEÓN
departamentos@laprensa.com.ni