Presencia de Dios

Yo vi a Dios sobre el muro enorme, erguido
de la montaña, y era Dios hermoso;
hablaba, y parecía silencioso;
callaba, y era música y ruido.

Ardía como llena de topacios,
su talla; su ojo vivo llameaba;
su lengua polifónica cantaba;
e iba del monte al mar y los espacios.

¿Dios es así? No sé. Más me parece
que así es Dios: lo que vibra y resplandece,
ritmo, color, aroma y armonía.

Flor y fruto en la rama que se mece,
aire y cielo sin fin en que arde y crece
el mar del puro y desbordado día.
Poemas de Alfredo Alegría

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