Poema del amor colmado.
A mi compañera de viajes.
Quiero cantarte, amada, en un verso viril,
de lucha, porque ahora tengo tu corazón,
y el beso de tu boca partido en beso mil,
y tus ojos dormidos descansado en mi amor.
Y porqué te busqué con sandalia fugaz
por los largos caminos de mis andanzas de ayer,
es que ahora, a la sombra de un remanso de paz,
veo crecer tus rosas bajo de mi laurel.
Y por que distes frutos como un árbol copioso,
y por que distes perlas como un próvido mar,
vino de tu vendimia, agua azul de tu pozo,
veo que has dado todo y no te pido más.
Y porque el huerto abonas con cariño de hada,
haciendo que dé rosas el rosal, y al sol
tiendes mis viejos sueños como ropa lavada
en la fuente, ¡oh, amada!, de pobreza y dolor…
Portamos este ensueño en mitades cordiales
y vámonos andando por la tierra de Dios.
me contarás tus cuentos de cuando eras chiquilla,
dormiremos los chicos con la canción mejor.
Y en tu tibio regazo –nido de pajarillos–
pondré mi hacha de guerra cuando se ponga el sol.