EL ARTE MUSICAL EN JINOTEGA


Entre los rivenses traídos por el padre Reyes, están los Baltodanos, don Pedro y su hijo Rubén, ambos músicos de cálidas. Don Pedro fue Forjador de la Primera Generación de músicos en Jinotega, por ejemplo: el futuro maestro y sin duda su alumno mas conspicuo, Don Pedro estrada Méndez, don tomas rivera Abellán- rivense como el- don Jesús González, Don Pilar Zeledón y otros. Don Pedro dejo una extensa producción de villancicos, trisagios – himno en honor la Santísima Trinidad- y diversa música sacra muy gustada.

Su hijo Rubén, además de buen ejecutante del clarinete y otros instrumentos, también compuso valses y otras obras de meritos. Entre las mas conocidas están: “Jinotega y sus Brumas”, “filomena”, “mis lagrimas”  y la marcha militar “Coronel Duarte”.

De El Paraíso, Honduras, llego una familia de músicos profesionales que se radicaron en Jinotega, compuesta por don Pastor López  y sus hijos David, Pedro Joaquín, Rafael, Juan Francisco y Antonio. Con el correr del tiempo, poco a poco, esta familia fue dedicándose a otras actividades, sobre todo a la ganadería.

Otro músico fue el maestro Nemesio P. Mendoza, originario de Nueva Segovia, que por muchos años fue maestro capilla de nuestra parroquia. Por su dominio del arte musical fue autor de variada música sacra  como misas, trisagios, villancicos etc. Tal vez sin proponérselo, acostumbro a los jinoteganos s a escuchar  buena música, al ejecutar en actos litúrgicos, tozos de música de los grandes compositores clásicos.

El maestro Pedro Estrada Méndez, regreso a radicarse en Jinotega en al año 1918, después de haber triunfado rotundamente  al desempeñarse como primer clarinete de la Banda  de Los Supremos Poderes de Guatemala y después en la de Nicaragua. Su bohemia y compañerismo lo llevaron a convertirse en el secretario del inmortal José de la Cruz Mena, trasladando al pentagrama las melodías de Mena, ya ciego por el mal de Lázaro, trabajosamente lograba producir con sus mutilados dedos. En su pueblo natal formo por  lo menos dos generaciones de músicos, destacándose como brillantes ejecutantes Tomasito Rivera (barítono), José  Ángel  González (Clarinete), y Jorge González, (trompeta). Este último fue miembro de la famosa orquesta Centroamericana que dirigía Paco Fiallos y, durante varios años, fue profesor de música de escuelas locales, para las que compuso varios himnos. También dejo escrito varias marchas fúnebres, a las que era muy aficionado.

No podríamos terminar esta breve reseña sin mencionar a las familias de músicos que por mera afición mantuvieron en sus hogares el culto música tales como los Lezama Picado, Noguera Moreno, Duarte Espinal, esta ultima presidida por el doctor Agenor Duarte, también autor de extensa obra de música sacra que se ejecutaba en nuestro templo parroquial. Finalmente mencionaremos a la jazz Jinotega, que en su época se codeo con las mejores orquestas del país. 



MÚSICA VERNÁCULA

La música vernácula es el principal instrumentos que nos define como jinoteganos. Específicamente podemos decir que con la llegada de los españoles hubo un desfase que vino a ser enriquecido con la llegada de los Europeos (Alemania, Francia, Italia) quienes trajeron instrumentos los cuales son: la guitarra, la armónica, el acordeón, el mandolín y el violín de tálate. Los primeros ya mencionados los asumieron los indígenas quienes les facilitaron y le imprimieron su propio sabor criolla, y también hubo un enriquecimiento en lo que es el piano, trajes y comida. Esto forma parte de lo que es la identidad jinotegana, las polkas, mazurcas y otros ritmos casi instintos que perduran con lo que es la identidad norteña.


 
 
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