Evocación heroica.
Al Dr. Salvador Mendieta.
Tierras de Centroamérica, tierras de batallar,
bañadas por las ardientes solana tropical;
llanuras y horizontes estremecidos por
tropeles y balidos que pasan por el sol;
provenir de nosotros, del mundo redención,
cuando en los cielos raye la aurora de la Unión.
Aquí pasó a caballo, jinete mitad león,
el héroe de Chalchuapa, quijote peleador;
la barba era entrecana, el pecho de volcán,
de fierro la osamenta, el alma de quetzal,
Aquí pasó a caballo guerreando Morazán,
el héroe de las Charcas y Perulapán,
de halcón el ojo vivo, impávido en la lid,
más alto que los cedros, invicto como un Cid.
Aquí pasó matando gigantes Zeledón,
el bravo segoviano de Indómito valor;
llevaba entre sus brazos el rojo pabellón;
y como no tenía pertrechos, como un Tor,
en “La Barrancada” donde mostró su rebelión,
cogía de las nubes un rayo vengador
y fiero le cruzada la faz al invasor.
Más ante s pasó Estrada, Jerez también pasó,
y un coro de centauros siguiendo a Byron- Cole
con lazos chontaleños y piedras en la voz,
alzando nubarrones de polvo cegador.
Tierras de Centroamérica, sembradas de maíz,
que ingentes se dilatan en el azul confín,
letales tiroteos y dianas de clarín
tus cierras y llanuras llenaron de fragor,
en áridas contiendas por la Federación
y en luchas banderizas por cintas de color.
Tierra de Centroamérica, campos de batallar,
mientras el Istmo viva vivirá Morazán,
y oirán nuestras montañas su verbo resonar,
llamando a nuestros pueblos a la patria unidad.
Que su presencia heroica en la historia será
de las generaciones orientador fanal,
y al soplo de tu espíritu divino e inmortal
¡la Unión de Centroamérica verá la Humanidad!