Reportaje hecho por la Lic.Silvia González, para el diario LA PRENSA, el 28 de Sept del 2000. Mientra Don Daniel Pineda aún estaba en vida.
JINOTEGA.- José Daniel Pineda Mangas, mejor conocido como “El Chapín Daniel”, es un personaje característico de La Ciudad de las Brumas. Para unos no pasa de ser un loco, para otros es una persona pintoresca que tiene el don de la oratoria.
“El Chapín Daniel” nació el 7 de octubre de 1937, en la ciudad de Jinotega. Hoy, a sus 72 años es todo un personaje muy famoso en esta zona.
Hasta hoy “El Chapín Daniel” se ha caracterizado por ser la persona que despide a los difuntos con sus largos discursos al pie del atrio de la iglesia, antes que el féretro parta al camposanto y los restos sean sepultados.
El sobrenombre de “El Chapín” fue heredado de su padre, don Daniel de Jesús Pineda Rizo, quien caminaba descalzo, por lo que su hijo heredó ese apodo.
Cabe destacar que los sobrenombres o apodos en esta zona son muy comunes, sobre todo en épocas pasadas cuando era muy difícil que una familia se salvara de ser “bautizada” por sus vecinos.
“El Chapín” recuerda que su primer discurso fue el 14 de septiembre de 1954, en el entierro de la última hija del General Patricio Centeno, la señora Rosario Centeno de Morales.
Relata que quienes lo impulsaron en el arte de la oratoria dedicada a los difuntos fueron los doctores Alfonso López Pineda y Federico López Rivera, quienes le dijeron a Daniel que cuando ellos murieran, él los iba a reponer.
Hasta hoy “El Chapín” recuerda 450 discursos que le ha ofrecido a igual número de difuntos, pero muchos nos preguntaremos ¿cómo hace para saberle la vida a cada persona que muere, para luego hablar públicamente de su historia y de su vida?
Muy simple, Jinotega hace unos cuantos años era muy pequeña y todas las familias se conocían, lo que le ha facilitado conocer a los ancestros de cada familia.
Pero no sólo ha ofrecido discursos a los héroes sino que también despide con honores a sus amigos, personajes y sobre todo a aquellos que han hecho algo importante por su pueblo y luego de celebrárseles la misa él no se olvida de hablar públicamente de lo que hizo el difunto durante su vida y a la vez recuerda a cada uno de sus familiares.
Pero además de la oratoria este popular personaje desde 1972 se inspiró para escribir poemas cuando un 24 de diciembre él se encontraba sólo con su madre, doña Jesús Manuela Mangas Pineda de Pineda, y dos niños pobres los visitaron pidiéndoles compartir su mesa.
Eso lo inspiró para escribir su primer poema, el que fue dedicado a los niños pobres. Ahora sus composiciones también son para la mujer, la naturaleza, sacerdotes, personajes de Jinotega... a tal punto que ya cuenta con 1,200 poemas, en su mayoría inéditos. Obra que según él, cuando muera se las dejará al profesor René Zeledón, quien es el director de la Biblioteca Municipal de esta ciudad.
Daniel ha sido merecedor de varios reconocimientos. En 1991 fue galardonado con varios pergaminos y fue nombrado ciudadano notable en la administración del alcalde Noel Gadea.
“Muchos me dicen que soy un loco, pero lo que pasa es que yo les digo la verdad y como muchas veces eso no gusta, prefieren decir que soy loco”, señala.
Fue casado con Velia Miranda Pérez, con quien procreó un hijo pero se separaron. Hoy vive acompañado de su anciana madre, padece de azúcar en la sangre, de soplo en el corazón y es hipertenso, sin embargo eso no le impide salir a las calles acompañado de su bastón.
Hoy por hoy “El Chapín” es el único orador sobreviviente y todo un personaje: Daniel Pineda Mangas “Danpim”, así se firma “El Chapín Daniel”.