Alma, cuando en las tardes…
Alma, cuando en las tardes recorres los caminos
donde eran misteriosas melodías campestres,
¿Has oído las voces de los seres divinos
que te hablan en su lengua de ecos ultraterrestres?
¿Has oído la voz del insecto invisible
que palpita, y la vos escondida del ave,
la susurrante lengua del árbol, traducible
sólo por ti, poeta, que conoces la clave?
Pues esas son las voces, las palabras silentes,
los signos relevados del Enigma, elocuentes,
con que te habla el Dios Uno, Callado y Armonioso.
Viador que tantas veces pasas por estas sendas,
tú que vives hambriento de cosas estupendas,
¿Por qué no te detienes a oír al silencioso?
San Juan, 1953.